Serif y sans serif
La serif tiene un trazo terminal que cierra el asta, llamado remate o serifa, y la sans serif no lo tiene: esa es la única diferencia entre las dos familias de la tipografía.
Término
Serif y sans serif
Categoría
La división más gruesa de la clasificación tipográfica
No confundir con
Cursiva o negrita, que son variantes dentro de una familia
Dónde se decide
Al abrir la elección de familia, como primer filtro
Todo lo demás que suele decirse sobre las dos, incluida la idea de que una se lee mejor que la otra, es convención del oficio y no un hecho establecido.
Los tres términos conviven en español y significan lo mismo. Serif es la palabra inglesa y se usa en roman, sin comillas. Serifa es su adaptación, corriente en América Latina. Remate es el término tradicional de la imprenta en español. Sans serif quiere decir sin remate, y su equivalente castellano de toda la vida es palo seco.
Qué es exactamente un remate
Un remate es el trazo con el que termina el asta de una letra, y su forma cambia por completo de una clase a otra. En una garalda de la tradición de Claude Garamond, que trabaja en París en el siglo XVI, es fino y entra en el asta con una curva. En una didona de Firmin Didot o de Giambattista Bodoni, a finales del siglo XVIII, es una línea horizontal finísima que contrasta al máximo con el trazo grueso. En una egipcia, de las que aparecen en Inglaterra hacia 1815 para carteles, es un bloque cuadrado tan grueso como el asta.
La sans serif, por el contrario, corta el asta sin añadir nada. Eso no la hace más simple de dibujar: al quitar el remate, todo el peso de distinguir una letra de otra recae en el esqueleto y en las contraformas, y los errores de espaciado se ven más.
Las diferencias que sí se pueden sostener
Las diferencias sostenibles entre las dos son de forma y de fecha, no de rendimiento. Una serif tiene casi siempre más contraste entre trazo grueso y fino, un eje que puede estar inclinado como herencia de la pluma, y un remate que ocupa espacio horizontal. Una sans serif tiende a un grosor más parejo y a un eje vertical, y suele tener la altura de x más alta, aunque esto último depende del dibujo y no de la categoría.
| Rasgo | Serif | Sans serif |
|---|---|---|
| Trazo terminal | Presente, con forma propia | Ausente |
| Contraste grueso-fino | De moderado a extremo | Habitualmente bajo |
| Eje del trazo curvo | Puede ser inclinado | Casi siempre vertical |
| Primera aparición impresa | Hacia 1455, en Maguncia | 1816, catálogo de William Caslon IV |
| Ejemplo documentado | Times New Roman, 1932 | Futura, 1927; Helvetica, 1957 |
El mito de que la serif se lee mejor en papel
No. La afirmación de que una serif se lee mejor en papel y una sans serif en pantalla es una costumbre del oficio que se repite sin respaldo, y conviene tratarla como tal. Su origen es material y de época: durante siglos la letra de libro fue con remate porque era la que había, y en las primeras pantallas, con muy pocos píxeles por letra, los remates finos se deshacían y las sans serif sobrevivían mejor a esa reducción. Las dos razones eran ciertas en su momento y ninguna describe el estado actual de los soportes.
Lo que sí decide la lectura de un texto largo son variables que no dependen de esta división: el cuerpo, la medida de la línea, el interlineado y el contraste con el fondo. Una serif mal espaciada se lee peor que una sans serif bien compuesta, y al revés. La página de legibilidad trata esas variables con las cifras que corresponden; aquí basta con no atribuirle al remate un mérito que no se ha demostrado.
Cuándo la elección importa de verdad
La elección entre serif y sans serif pesa de verdad en tres situaciones concretas, y en las tres el argumento es técnico y no estético.
- En tamaños muy pequeños o en reducción extrema, donde un remate fino desaparece: una marca que tiene que seguir funcionando reducida a alrededor de un centímetro y en una sola tinta pierde antes los remates de una didona que el trazo parejo de una geométrica.
- En señalética, donde la letra se lee a distancia y en movimiento: Otl Aicher construye el sistema de pictogramas de los Juegos Olímpicos de Múnich de 1972 sobre una retícula con ejes a 45 y 90 grados, con el mismo criterio de formas reducidas a lo indispensable.
- En una pieza con dos tipografías, donde la diferencia de remate es el contraste de estructura más claro que existe y hace que dos niveles se distingan sin recurrir al color.
Fuera de esos casos, el remate es una decisión de tono. Una didona en una portada dice algo distinto que una geométrica de 1927, y esa diferencia es real, pero pertenece al terreno de la identidad y no al de la lectura.
Las otras categorías con las que se confunden
Serif y sans serif no son las dos únicas opciones, aunque los menús de los programas las presenten así junto a un puñado de vecinas mal emparejadas. Las monoespaciadas, donde todos los signos ocupan el mismo ancho, son una categoría técnica que atraviesa a las otras dos: existen monoespaciadas con remate y sin él. Las cursivas o script imitan el trazo escrito y no son una tercera rama de este par. Y las de fantasía o display se agrupan por función, porque están dibujadas para un titular, no por la presencia o ausencia de remate.
Ese es también el motivo por el que ningún sistema serio se detiene en esta división. Maximilien Vox propone en 1954 una clasificación que la Association Typographique Internationale adopta en 1962 con once clases, y Francis Thibaudeau ya había clasificado por la forma del remate en 1921. Serif y sans serif es el primer corte, no el mapa.