La ilustración
La ilustración es una imagen hecha por encargo para acompañar o sustituir a un texto, y lo que la distingue del dibujo libre es el encargo, no la técnica.
Término
La ilustración
Categoría
Material de imagen
No confundir con
El dibujo libre, que no responde a ningún encargo
Dónde se decide
En el brief, junto con el texto al que acompaña
El encargo, y no la técnica, es lo que convierte un dibujo en ilustración
El encargo trae siempre dos cosas fijas que el dibujo libre no tiene: un texto y un destinatario. Por eso la misma persona, con el mismo lápiz y el mismo trazo, hace dibujo en su cuaderno e ilustración cuando alguien le pide una imagen para una página concreta. La técnica no interviene en la definición: acuarela, grabado, vector o pintura digital dan lo mismo. Lo que cambia es que la ilustración tiene que decir algo que el texto no dice, o decirlo antes.
Qué produce un encargo de ilustración
Un encargo de ilustración produce cuatro cosas: los bocetos, la imagen final en el formato pedido, las variantes de recorte para los otros formatos y el documento de cesión de derechos. Los bocetos son la parte que más discusión ahorra, porque una idea equivocada cuesta un lápiz y una imagen terminada equivocada cuesta la semana entera. La cesión de derechos fija para qué usos se autoriza la imagen y por cuánto tiempo, y sin ella la pieza queda sin respaldo.
Quién la ejerce y con qué criterio se aprueba una imagen
La ejerce el ilustrador, y quien la aprueba responde por la publicación completa, no por el dibujo. El criterio de aprobación es doble: qué dice la imagen que el texto no dice, y si el lector previsto la entiende sin explicación. El primer punto de control es el boceto, no la pieza terminada. Una fotografía y una ilustración tienen autor y licencia, y un diseño que las usa sin licencia es un problema legal antes que estético, así que la autoría se acuerda en el mismo momento que el encargo.
De qué fundamentos depende: color, figura y fondo, y reproducción
La ilustración depende de tres fundamentos y ninguno es la habilidad de dibujar. El primero es el color: el círculo cromático que se enseña en las escuelas viene del curso de Johannes Itten en la Bauhaus y tiene doce sectores de 30 grados, con el complementario a 180 y la tríada a 120, mientras que Albert Munsell ordena en 1905 el color en tres ejes medibles, matiz, valor y croma. El segundo es la relación entre figura y fondo, que Edgar Rubin ilustra en 1915 con su figura ambigua. El tercero es la reproducción: una imagen para imprenta se separa en CMYK, donde la tinta resta luz reflejada por el papel, y lo que en pantalla brillaba puede apagarse.
Con qué se confunde: dibujo libre, fotografía y lettering
La ilustración se confunde con el dibujo libre, con la fotografía y con el lettering: las cuatro producen imágenes y sólo una se define por el encargo.
| Práctica | Qué la define | Quién fija el resultado |
|---|---|---|
| Ilustración | Un encargo y un texto al que responde | El encargo, negociado con quien dibuja |
| Dibujo libre | La voluntad de quien dibuja | Quien dibuja |
| Fotografía | El registro de algo que estuvo delante | La escena y la selección posterior |
| Lettering | Dibujar las letras de una palabra concreta | La palabra, una sola vez |
Dónde se ve el resultado: el libro infantil, el mapa y la lámina científica
El resultado se ve con más claridad en tres géneros donde la imagen carga la información. La ilustración infantil trabaja para un lector que todavía no lee corrido, de modo que la imagen sostiene la narración y no la decora. La ilustración de un mapa selecciona: dibuja lo que hay que encontrar y borra el resto, que es una decisión de contenido antes que de estilo. La ilustración científica muestra lo que una fotografía no puede mostrar, como un corte interno o varias fases reunidas en una sola figura.
Cómo se estudia y cómo se juzga una ilustración
Se estudia dibujando contra un encargo real y no contra el gusto propio, y por eso los ejercicios de escuela vienen siempre con un texto y un formato dados. Una ilustración se juzga montada en su página, con su tipografía y sus márgenes, nunca suelta. En un portafolio vale lo mismo que en cualquier otra disciplina: no cuenta la cantidad de láminas, sino si se puede reconstruir la decisión que hay detrás de cada una.
La ilustración digital: qué cambia y qué no
En digital cambian la herramienta y la entrega, y no cambia la definición. Una imagen hecha con vectores o con pintura digital sigue siendo ilustración por el encargo que la origina, y sigue necesitando un autor identificable y una licencia escrita. Lo que sí cambia es la exigencia de formatos: la misma imagen tiene que resolverse en una portada apaisada, en una miniatura y en una pantalla vertical, y conviene decidir esos recortes en el boceto y no al final.