Lettering, caligrafía y tipografía
La caligrafía, el lettering y la tipografía son tres oficios distintos que trabajan con el mismo material: la caligrafía escribe las letras con un instrumento en un solo trazo, el lettering las dibuja una por una para una palabra concreta, y la tipografía diseña un alfabeto completo y repetible que otra persona puede componer.
Término
Caligrafía, lettering y tipografía
Categoría
Tres oficios del diseño de letras
No confundir con
Las tipografías caligráficas, que son tipografía imitando caligrafía
Dónde se decide
Al encargar el trabajo, según si hay que repetirlo o no
Sólo el tercero produce algo que alguien más puede usar.
La confusión entre los tres términos no es purismo: tiene consecuencias prácticas. Un encargo de lettering entrega una palabra dibujada y nada más, y quien esperaba escribir otras palabras con esa letra descubre tarde que no existen. Un encargo de tipografía entrega un alfabeto, cuesta más tiempo y sirve para todo lo que venga después.
| Oficio | Qué produce | Se repite | Se corrige |
|---|---|---|---|
| Caligrafía | Letras escritas con un instrumento | No: cada ejecución es distinta | No: se hace en un solo trazo |
| Lettering | Una palabra o una frase dibujada | Sólo esa palabra, tal cual | Sí: se dibuja y se rehace |
| Tipografía | Un alfabeto completo | Sí: cualquier texto, indefinidamente | Sí, y por partida doble |
La caligrafía se escribe y no se corrige
La caligrafía consiste en escribir las letras con un instrumento, en un solo trazo, sin corregirlas después, y esa restricción define el oficio. El instrumento deja su huella en la forma: una pluma de punta ancha produce trazos gruesos y finos según el ángulo en que se mueve, y de ahí viene el eje inclinado que se reconoce en las letras de la tradición de Claude Garamond, que trabaja en París en el siglo XVI.
Entender esto explica media historia de la tipografía. Los tipos de imprenta empezaron imitando la letra escrita a mano: la Biblia de 42 líneas, impresa en Maguncia hacia 1455, reproduce la escritura manuscrita de su tiempo. Lo que vino después, hasta la didona de Firmin Didot y Giambattista Bodoni a finales del siglo XVIII, se puede leer como el proceso de soltar esa herencia.
El lettering se dibuja y sirve para una sola palabra
El lettering consiste en dibujar las letras de una palabra concreta, una sola vez y para esa palabra, y por eso no tienen que funcionar en ninguna otra combinación. Esa libertad es la ventaja del oficio: la a puede resolverse en función de la letra que tiene al lado, los trazos pueden cruzarse, un signo puede alojarse dentro de otro y las alturas pueden variar.
Es un trabajo de dibujo, no de escritura, y admite todas las correcciones que hagan falta: se boceta, se ajusta el contorno, se corrige el espacio par por par y se rehace lo que no cierra. La palabra terminada es una imagen, y como tal se usa, en una portada, en un envase o en la parte verbal de una marca, donde tiene que seguir funcionando reducida a alrededor de un centímetro y en una sola tinta.
La tipografía diseña un alfabeto que otro va a usar
La tipografía consiste en diseñar un alfabeto completo y repetible que otra persona pueda componer, y esa última condición cambia todo el problema. El dibujante no sabe qué palabras se van a escribir, así que cada signo tiene que funcionar junto a cualquier otro, en cualquier tamaño y sobre cualquier soporte. Lo que en lettering se resuelve mirando la palabra, aquí se resuelve por sistema.
El trabajo incluye además lo que no se ve: las tablas de kerning que corrigen pares como la A junto a la V, la puntuación, los números, los acentos y la eñe que el español necesita, y las variantes de peso y anchura. Univers, que Adrian Frutiger publica en 1957 con 21 variantes numeradas en una matriz de peso y anchura, muestra la escala real del encargo llevado hasta el final.
Las tipografías que imitan a las otras dos
Existe un tercer motivo de confusión, y son las tipografías dibujadas para parecer caligrafía o lettering. Las llamadas script o caligráficas son alfabetos completos y repetibles, es decir tipografía en el sentido estricto, cuyo dibujo imita el trazo de una pluma o de un pincel. Que se parezcan a la caligrafía no las convierte en caligrafía: no hay instrumento, no hay gesto irrepetible y cada signo está calculado para encajar con todos los demás.
La prueba para distinguirlas es sencilla y no falla: si se puede escribir con ello una palabra nueva sin dibujar nada, es tipografía. Si hay que dibujar cada palabra, es lettering. Si se ejecutó con un instrumento y no se retocó, es caligrafía. Ninguna clasificación tipográfica, ni la que Maximilien Vox propone en 1954 y la Association Typographique Internationale adopta en 1962 con once clases, ni la de Francis Thibaudeau de 1921, clasifica caligrafía o lettering: clasifican alfabetos, porque es lo que se puede agrupar en familias.
Cuál de los tres pide cada encargo
El criterio para elegir entre los tres es una sola pregunta, y conviene responderla antes de empezar: cuántas veces hay que escribir esto y quién lo va a escribir. Si la respuesta es una vez y la escribe quien la dibuja, es lettering. Si hay que escribir textos que todavía no existen, y los va a componer alguien que no dibuja letras, hace falta tipografía, que es lo que produce casos como Times New Roman, dirigida por Stanley Morison, dibujada por Victor Lardent y estrenada en 1932: un alfabeto hecho para que otros escriban con él. Y si lo que se busca es el rastro de un gesto irrepetible sobre un soporte concreto, es caligrafía.
Un manual de identidad suele terminar mezclando los tres, y eso está bien mientras cada uno esté en su lugar. La marca puede ser un lettering dibujado a medida, los títulos y el texto de las aplicaciones tienen que ser tipografía, y la caligrafía aparece como una pieza que no se repite. El error no es mezclarlos: es confundir cuál es cuál al escribir la siguiente palabra.