Los fundamentos: los principios del diseño
Los principios del diseño son los seis criterios con los que se ordena una composición y con los que después se la juzga: equilibrio, contraste, ritmo, unidad, proporción y énfasis.
Término
Los principios del diseño
Categoría
Criterios de composición
No confundir con
Los elementos, que son la materia sobre la que actúan
Dónde se decide
En la composición, antes de elegir cualquier estilo
Un principio no es un elemento, y la diferencia decide la conversación
Los principios del diseño gobiernan relaciones, y los elementos son las cosas relacionadas. El punto, la línea, el plano, la forma, la textura, la escala y el color son materia y existen antes de que nadie los ordene. El equilibrio o el ritmo no existen hasta que dos elementos quedan puestos uno respecto del otro. Por eso la crítica útil se hace en el terreno de los principios: no se dice que la tipografía está mal, se dice que el énfasis está repartido entre cuatro cosas.
La distinción viene de la enseñanza. La Bauhaus, fundada por Walter Gropius, funciona entre 1919 y 1933 en Weimar, Dessau y Berlín, y organiza la formación alrededor de un curso preliminar que trabaja la materia visual antes que el encargo. La Hochschule für Gestaltung de Ulm, activa entre 1953 y 1968, lleva ese método a un rigor sistemático mayor. De ahí viene la costumbre de nombrar los principios en voz alta, que es lo que permite discutir una pieza sin hablar de gustos.
Los seis principios, con la comprobación de cada uno
Los seis principios se aplican por igual a un cartel, a una pantalla, a un empaque y a una fachada, porque ninguno depende del soporte. Lo que cambia es la comprobación.
| Principio | Qué gobierna | Cómo se comprueba |
|---|---|---|
| Equilibrio | El reparto del peso visual en el formato | Entrecerrando los ojos: se ve hacia qué lado cae la pieza |
| Contraste | La diferencia perceptible entre dos elementos | En escala de grises: si desaparece, era contraste de matiz |
| Ritmo | La repetición y el intervalo entre repeticiones | Midiendo el espacio entre elementos iguales |
| Unidad | Que las partes se lean como una sola pieza | Contando familias tipográficas, colores y estilos de borde |
| Proporción | La relación de tamaño con el formato | Comparando cada medida con el formato, no entre sí |
| Énfasis | El punto de entrada de la mirada | Preguntando qué se vio primero, y aceptando una sola respuesta |
La proporción es el principio donde más se cita un número. La sección áurea, 1:1.618, aparece en los manuales de composición desde el Renacimiento, pero su uso real en obras concretas está discutido. La proporción que sí se verifica es la del papel: la norma ISO 216, basada en la DIN 476 alemana de 1922, define la serie A con la razón 1:√2, de modo que una hoja doblada por la mitad conserva la proporción, y un A4 mide 210 × 297 mm.
De dónde salen los principios: la Gestalt y las escuelas
Los principios del diseño describen cómo agrupa el ojo, y por eso no se inventaron en una mesa de dibujo. La psicología de la Gestalt arranca con Max Wertheimer en 1912 y queda formulada como principios de agrupación en 1923. Los que se citan en diseño son seis: proximidad, semejanza, cierre, continuidad, destino común, y figura y fondo. La proximidad explica por qué dos bloques separados por poco espacio se leen como uno. Edgar Rubin publica en 1915 la figura ambigua conocida como la copa de Rubin, que muestra que figura y fondo se turnan en la percepción en lugar de coexistir. Conocer ese origen evita discutir los principios como si fueran reglas de estilo: el ritmo funciona porque el ojo agrupa por semejanza y por intervalo.
Los principios aplicados al color
Aplicados al color, los principios se reordenan alrededor de tres variables medibles. Albert Munsell publica en 1905 el primer sistema que ordena el color en tres ejes: matiz, valor y croma. El equilibrio y el contraste de una paleta se resuelven sobre todo en el eje del valor y no en el del matiz, que es la razón por la que una pieza se prueba en escala de grises antes de darla por buena.
El círculo cromático que se enseña en las escuelas viene del curso de Johannes Itten, que dicta el curso preliminar de la Bauhaus entre 1919 y 1923 y publica Kunst der Farbe en 1961, con sus siete contrastes de color. Ese círculo tiene doce sectores de 30 grados: el complementario está a 180 grados, los análogos son los contiguos a 30 grados de cada lado y una tríada son tres colores a 120 grados. Michel Eugène Chevreul había descrito en 1839 el contraste simultáneo, es decir que un color cambia según el color que tenga al lado, y Josef Albers lo demuestra caso por caso en Interaction of Color, de 1963. La consecuencia es directa: ningún color se decide aislado.
Los principios cuando hay alguien del otro lado
Cuando la pieza se usa y no sólo se mira, a los seis principios se les suma un criterio de uso. Donald Norman publica en 1988 The Psychology of Everyday Things, reeditado como The Design of Everyday Things, y de ahí vienen affordance, que en español se traduce como invitación de uso, y significante. Jakob Nielsen publica en 1994 sus diez heurísticas de usabilidad, que son una lista de comprobación y no una teoría. La norma ISO 9241-11 define la usabilidad con cuatro condiciones: usuarios concretos, objetivos concretos, eficacia, eficiencia y satisfacción en un contexto de uso concreto.
El contraste, en ese terreno, deja de ser una decisión estética y pasa a tener umbral. Las Web Content Accessibility Guidelines del W3C piden en nivel AA una relación mínima de 4.5:1 para texto normal y 3:1 para texto grande, entendido como 18 pt, es decir 24 px, en peso normal, o 14 pt, 18.66 px, en negrita. La versión 2.1, de 2018, añade 3:1 para componentes de interfaz. La deficiencia en la visión del color más común es la del rojo y el verde, que afecta a alrededor del 8 % de los hombres y al 0.5 % de las mujeres de ascendencia europea: el color no puede ser el único portador de una información.
La lista con la que se juzga una pieza
Convertidos en preguntas, los seis principios resuelven en este orden la mayor parte de una revisión.
- Nombrar qué se ve primero y verificar que sea lo que debía verse primero.
- Contar los niveles de lectura: tres suelen bastar, cinco casi nunca se distinguen.
- Convertir la pieza a escala de grises y comprobar que el contraste sobreviva.
- Medir los espacios entre elementos iguales y buscar la regla del intervalo.
- Contar familias tipográficas, colores y estilos de borde.
- Comparar cada tamaño con el formato antes que con el elemento de al lado.
Ninguna de las seis preguntas menciona el estilo, y ése es el punto. Equilibrio, contraste, ritmo, unidad, proporción y énfasis se resuelven bien o mal en cualquier medio, impreso o digital, y también en arquitectura.